Expotecnológica 2018

Como parte de las políticas del Plan de Desarrollo Institucional, se tiene la meta de la ejecución de eventos académicos; además de contar con programas y proyectos que desarrollen las políticas públicas en ciencia, tecnología e innovación, articuladas al sector educativo, y pertinentes con el contexto. Apuntando al desarrollo de estas metas, la Facultad de Ingeniería propone la realización de Expotecnológica, la feria con la cual la institución logrará fortalecer la apropiación social del conocimiento desarrollado institucionalmente, además, la inclusión de estudiantes, docentes, administrativos, directivos y el sector productivo, en actividades científico tecnológicas que propenden por el desarrollo regional y nacional, acorde con la política del país de innovación y apropiación social del conocimiento, de forma que la sociedad participe activa o pasivamente en la construcción de ésta a través de un lenguaje común y que permita un acceso ágil a la información.


Con éstos espacios, se pretende impactar la diversidad del público que la facultad acoge y el aprovechamiento de los diferentes espacios institucionales.



Contexto


Toda sociedad humana siempre ha generado conocimiento sobre su entorno y sobre su realidad física, espiritual y social. Es un aspecto que surge de la necesidad que el hombre tiene de tratar de explicar o comprender el medio que habita, en el proceso de relacionarse con el cosmos.


La ciencia, como la principal forma para adquirir dicho conocimiento, cumple una función vital en cualquier sociedad a través de su principal instrumento que es la investigación científica, pero en las formas de organización social que están actualmente surgiendo, el conocimiento empieza a tomar una dimensión, y a desempeñar un papel en la sociedad (Chaparro, 2013). En este tema convergen una serie de factores, áreas, profesiones y disciplinas, no solo aquellas que sirven para la creación de conocimiento, sino, además, las que de una u otra forma contribuyen a su mejor aprovechamiento y beneficio para la comunidad (Marín Agudelo, 2012). Para lo cual es necesario que todos los actores de la sociedad hablen un lenguaje común, tengan acceso ágil a la información, hagan uso adecuado de las herramientas tecnológicas e interactúen con los demás individuos y con sus colectivos de manera abierta; que se puedan servir por sí mismos de la información que circula y, a partir de ella, convertirse en productores de conocimientos. (Marín Agudelo, 2012).


Un elemento crucial en la apropiación social del conocimiento es la información, entendida como el “producto cultural del acto humano del pensar, crear e innovar en las diferentes formas del saber y en todos los ámbitos”. La información constituye uno de los elementos más importantes de la sociedad del conocimiento; sus contribuciones no se limitan a sectores específicos, y por ello, constituye un factor estratégico para la vida en sociedad. En la ciencia, por ejemplo, sirve como fuente primaria para la producción de nuevo conocimiento; en la educación, en lo que tiene que ver con la creación de nuevos hábitos de aprendizaje y herramientas de enseñanza; y en la cultura, en lo concerniente a la recuperación de la memoria y el patrimonio. (Marín Agudelo, 2012).


El principal desafío que confrontamos es el de cómo desarrollar en Colombia una Sociedad del Conocimiento (o Sociedad Creativa), con capacidad para proyectarse en un mundo en rápido proceso de cambio dominado por tres tendencias dinámicas y complejas que lo están transformando profundamente: la revolución producida por las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), la globalización, y el progreso científico y tecnológico que se está dando en diversas áreas de la ciencia, procesos que están generando nuevas oportunidades, pero también claros desafíos (Chaparro , 2013). En particular, resulta de una trascendencia vital desentrañar la directa vinculación del objeto social de la actividad informacional con su entorno, que se sustenta en el conocimiento y los saberes de los actores implicados, lo cual aumenta el grado de asociatividad de las personas; o sea, la ampliación de las capacidades humanas y sus oportunidades para crear e innovar a través de proyectos cooperados (Marín Agudelo, 2012).


De ahí que empiecen a aparecer políticas públicas orientadas a la divulgación, que deben atender los posibles usos de los conocimientos científicos y tecnológicos de los que la sociedad podría sacar provecho, lo cual quiere decir que representan los “diversos intereses sociales y políticos, que se corresponden, a su vez, con determinadas preferencias ideológicas, ideales sobre la ciencia, y con distintos tipos de actuación y formas de relacionarse con el resto de las culturas”. Esta afirmación implica que las universidades (como el lugar donde se alberga la mayor parte de las comunidades científicas), en armonía con los gobiernos, deberán prestar atención a la tarea de llevar a públicos amplios, más allá de los círculos académicos, el conocimiento que la actividad científica y tecnológica producen y que podría beneficiarlos. Por eso, el establecimiento de focos de intervención universitaria para la solución de problemas sociales y la producción de nuevo conocimiento, significa un reto epistémico en cuanto al modo dominante de producción de conocimientos en las universidades, porque estos no deben quedar reducidos a las elites intelectuales (Marín Agudelo, 2012).


Para que los resultados de la investigación sobre temas de interés nacional y sobre el entorno socio-económico se conviertan en conocimiento útil y en un factor dinamizador del cambio social, se requiere de un proceso de apropiación social del mismo (Chaparro , 2013). Colombia enfrenta el reto y la necesidad de construir redes de conocimiento más fuertes. No nos leemos, no nos comunicamos, no nos consumimos unos a otros. Por lo tanto, es necesario fortalecer las redes de generadores, de usuarios y de consumidores de conocimiento y eso tiene que ver con pensar prospectivamente (COLCIENCIAS, 2005).


Colombia, en el contexto de América Latina y de los países líderes del mundo contemporáneo, reconoce que la ciencia y la tecnología representan una de las más modernas y eficaces estrategias de acción inmediata para la construcción del futuro nacional, entendido éste como desarrollo económico, político y social (COLCIENCIAS, 2005), por otro lado, encontraste con el gran ritmo del progreso científico y tecnológico que se está dando en este inicio del siglo XXI, la sociedad colombiana y muchas otras en el mundo siguen confrontando serios problemas de equidad y de participación social en los beneficios del desarrollo (Chaparro , 2013).


La apropiación social del conocimiento es el fundamento de cualquier forma de innovación porque el conocimiento es una construcción compleja que involucra la interacción de distintos grupos sociales. La producción de conocimiento no es una construcción ajena a la sociedad, se desarrolla dentro de ella, a partir de sus intereses, códigos y sistemas. Por otra parte, la innovación entendida como la efectiva incorporación social del conocimiento en la solución de problemas, o en el establecimiento de nuevas relaciones, no es más que la interacción entre grupos, artefactos, culturas sociales de expertos y no expertos. La apropiación no es una recepción pasiva, involucra siempre un ejercicio interpretativo y el desarrollo de unas prácticas reflexivas (COLCIENCIAS, Apropiación Social del Conocimiento, 2013). El reto del diálogo entre conocedores implica construir un diálogo más descentrado, promover la comunicación y los esfuerzos conjuntos para generar capacidad de producir y apropiar conocimiento. De igual manera, significa la posibilidad de comunicación entre la academia y las comunidades, y entre los investigadores y los tomadores de decisiones. Esta necesidad puede allanarse mediante el fortalecimiento de las capacidades de generación y apropiación social de conocimiento en regiones próximas por su legado histórico, cultural, natural, dinámicas económicas y productivas (COLCIENCIAS, 2005).


La Política de Apropiación Social de la CTI (2005) identifica los siguientes actores: la ciudadanía, las comunidades científicas, las industrias culturales, los sectores públicos y privados de apoyo a la cultura, los educadores, los legisladores y los políticos, el sector productivo, el sector financiero, el sector público y las agencias de cooperación internacional, las actividades científicas, tecnológicas y de innovación son prácticas sociales, lo que implica que son un asunto que le concierne y en las que participa, activa o pasivamente la sociedad en su conjunto (COLCIENCIAS, Estrategia nacional de apropiación social de la ciencia, la tecnología y la innovación, 2010).


El propósito final es hacer que la ciencia, la tecnología y la innovación, sean parte inherente de la cultura nacional. Se trata, por lo tanto, de dar conciencia a la ciencia (COLCIENCIAS, 2005). Apropiación no es enajenación. Comprenderlo así amplía las dinámicas de producción de conocimiento más allá de las sinergias entre sectores académicos, productivos y estatales, incluyendo a las comunidades y a grupos de interés de la sociedad civil. De esta manera se integran apropiación e innovación en un mismo plano, bajo el principio de construcción social del conocimiento (COLCIENCIAS, Estrategia nacional de apropiación social de la ciencia, la tecnología y la innovación, 2010), 4 productos de formación de recursos humanos.